martes, 13 de julio de 2010

Un día en Hong Kong

Al final del viaje tendremos que volver a Hong Kong para coger el avión de regreso, así que nos hemos dejado un par de días más. Para esta primera toma de contacto barajamos varias opciones: Star Ferry, Peak Victoria, Stanley Market, Soho, Admiralty, Buda Gigante... Sin prisas, esto es lo que hicimos.

Después de desayunar temprano, nos dirigimos hacia el puerto donde salen los ferrys que conectan Kowloon con la isla de Hong Kong (Star Ferry, 2 HKD). Nada más bajar enlazamos con el autobús nº 15 para subir a The Peak, un mirador sobre la ciudad. El billete vale 9.80 HKD pero tenemos que pagar 10 porque no dan cambios y al final no nos hemos sacado la Octopus Card, una tarjeta-abono que se puede ir recargando según las necesidades y que sirve para pagar en casi todos los medios de transporte urbanos, así como alguna tienda y restaurante.

Tras casi una hora de bus, y de curvas, llegamos a lo alto de este famoso mirador, también accesible cogiendo un funicular. Recorrimos un sendero de poco más de tres kilómetros aunque las mejores vistas están a tan sólo 5 minutos. Desde luego es un lugar imprecindible en cualquier visita a Hong Kong ya que te permite tener una panorámica de la ciudad, el puerto y las montañas de alrededor.


Para bajar cogimos el minibus nº 1, más rápido, hasta la zona de Hollywood Road donde comimos. A través de unas pasarelas elevadas subimos en escaleras mecánicas hasta la zona del Soho para proseguir el paseo por la zona antigua de Hong Kong, visitando algún templo y callejeando entre distintos mercados como los de nidos de pájaros, pescado seco, baratijas chinas...





Continuamos nuestro recorrido esta vez en tranvía, hacia Causeway Bay pero hubo un problema eléctrico y todos se quedaron parados cuando estábamos cerca del Hong Kong Convention and Exhibition Centre


Cansados ya de caminar, cambiamos de planes y desde allí cruzamos de nuevo con el Star Ferry hacia Kowloon donde descansamos tomando algo haciendo tiempo hasta el espectáculo Symphony of Lights, inscrito en el libro Guinness de los records como el show de luces y sonido permanente más grande del mundo. Creo que también podían haber añadido otros calificativos como lamentable y patético, pero todo es cuestión de gustos.

Acabamos la jornada probando el último medio de transporte, el MTR (metro), para tan sólo dos paradas hasta el mercado nocturno de Temple Street. Aunque sus precios nos parecieron bastante elevados, su visita fué interesante, sobre todo las calles dedicadas a Fortune tellers y otra donde cantaban en Karaoke después de maquillarse y ponerse guapos. Cenamos camino de la guesthouse y nos acostamos pronto. Al día siguiente toca madrugar para coger el vuelo rumbo a Filipinas.

A pesar de que no nos entusiasman las ciudades, Hong Kong nos ha conquistado. Ha sido un buen lugar donde hacer una escala rumbo al Sudeste Asiático.

3 comentarios:

Isabel dijo...

Aqui voy tomando nota de todos vuestros consejos.Que envidia me dais,yo quiero estar ya alli...Y que pinchos morunos se preparan por alli...?me parece que tendre que hacer un hueco en mi mochila para el jamón.
Un besico pareja

Anónimo dijo...

Karaoke? Maquillarse? Ponerse guapo?? Makos, seguro q a eso no te pudiste negar; especialmente a lo segundo, jaja.
Cuidaros!!
Un abrazo
Chiri

Silvia dijo...

Véis?, yo también leo el blog...