jueves 2 de julio de 2009

Primera parada: Atenas

Despues de nuestra primera vuelta al mundo y la escapada a Irlanda, la proxima aventura es... Africa. Esta noche cogemos un vuelo a Nairobi desde Atenas, donde nos encontramos. Pasaremos los siguientes dos meses por Kenia, Tanzania y Uganda, pero no estaremos solos. Despues de comprobar que viajamos muy a gusto con amistades, en Laos con Lolita y en Irlanda con Silvia y Nacho, compartiremos parte del viaje con Ivan y Nu. Os esperamos con ganas!!


lunes 8 de junio de 2009

El norte de la Isla Norte y adiós Nueva Zelanda

25 de diciembre: extraña Navidad

Seguimos nuestra ruta por las antípodas, yendo hacia la costa norte desde Rotorúa. Antes de marcharnos de esta agradable población aún tuvimos tiempo de acercarnos a la pequeña villa maorí Mitai y de pasear por el parque Kuirau, donde se pueden ver las pozas de barro hirviendo y otros fenómenos geotérmicos de forma gratuita.

Casa maorí en Mitai

También nos acercamos al lago Tarawera y al bosque Whakarewarewa donde hicimos una pequeña excursión entre enormes secuoyas.

Admirando la altura de las secuoyas

Esa tarde, llegamos a la población costera de Monte Maunganui, donde ya se respiraba un ambiente de vacaciones veraniegas. Nos sorprendió ver hoteles de varias plantas y tanta animación por las calles.

26 de diciembre

Al día siguiente subimos al monte que le da nombre, desde donde pudimos disfrutar de fantásticas vistas de la costa. Más tarde comprobamos cómo eran las antiguas misiones en la vecina ciudad de Tauranga.

Vistas desde el Monte Maunganui

Continuamos por la costa pasando por Katikati y seguimos por la península de Coromandel hasta Tairua y Hahei, un pequeño pueblo con agradables paseos en sus alrededores. A última hora de la tarde nos acercamos hasta la curiosa playa llamada Cueva-catedral, por lo que podéis comprobar en la foto.

Cathedral Cove

27 de diciembre

Al día siguiente nos acercamos hasta la Hot Water Beach (otro de los 101 Must-Do's para los kiwis) para observar un fenómeno geotérmico curioso. Cerca de la playa hay bolsas de magma caliente y cuando baja la marea se pueden excavar pequeñas piscinas con agua caliente que sirven de spa privado. Quizá todavía más curioso es el fenómeno sociológico que esto causa: decenas de personas con pequeñas palas, que alquilan por un módico precio, y se dedican a agujerear la playa en busca del lugar apropiado. No es tan fácil como parece encontrar el sitio exacto y muchas veces el trabajo no sirve de nada. Otros, con más cara, se aproximan a los grupos que ya están terminando la piscina con éxito y les ayudan un poco para poder utilizarla.

Cuando la marea baja, Hot Water Beach se llena

Nosotros preferimos quedarnos mirando y experimentamos el fenómeno solo enterrando un poco los pies, quemaba un montón!! Tuvimos otra sorpresa muy agradable, un grupo de delfines que nos deleitaron con sus saltos y acrobacias.
Los delfines querían llamar la atención

Recorrimos casi toda la península por la costa, visitando Whitianga, llegando hasta las playas de Otama y Opito por pistas de tierra, y los pueblos de Coromandel y Thames, antiguas poblaciones de buscadores de oro que todavía conservan significativos edificios de madera. Tuvimos tiempo de pasear en busca de los primeros Kauris, enormes árboles autóctonos de Nueva Zelanda, y acabamos durmiendo cerca de Miranda, porque habíamos visto que había unas piscinas de aguas termales aunque al final no nos convencieron.

28 de diciembre

Atravesamos Auckland, con el consiguiente superatasco vacacional, camino de Bay of Islands. Comimos un pollo asado en la playa de Mangawhai y en Whangarei nos acercamos a unas cascadas y un mirador. Ya por la tarde visitamos los famosos baños públicos que el artista y arquitecto austríaco Hundertwasser construyó en Kawakawa.

Nunca unos servicios públicos atrajeron a tantos turistas

Terminamos el día en Paihia, decidiendo si hacíamos un último crucero en las antípodas. Al final nos pareció excesivo. Poco a poco teníamos que volver a un ritmo más normal, que la vuelta a casa ya estaba muy próxima. Sí fuimos a varios lugares de los alrededores: las cascadas Haruru, los Treaty Grounds y los antiguos edificios de Kerikeri.

29 de diciembre

Durante este viaje hemos aprendido que no necesitamos verlo todo para disfrutar del destino y que preferimos tener tiempo para sentir lo que vivimos en vez de ir corriendo de un sitio a otro. Por eso dejamos el lejano norte pendiente y cruzamos hacia la Costa de los Kauris, en la parte oeste. Una vez más las carreteras nos llevaban entre bosques impresionantes y pudimos dormir en medio de uno de ellos, el Waipoua Kauri Forest. Aunque ya estaba casi anocheciendo nos acercamos a ver el grandioso Tane Mahuta, dios de los bosques, kauri de 51 m de altura, 13,8 m de circunferencia y casi 2000 años de antigüedad.


Entonces se nos ocurrió la feliz idea de hacernos pasta para cenar. Sacamos nuestra cocinita, dejando la puerta abierta y estuvimos así los 20 minutos de rigor. Cuando nos pusimos a cenar vimos como una multitud de enormes mosquitos había invadido la furgoneta. Intentamos echarlos sin éxito, echamos repelente, matamos unos cuantos, pero aquello parecía no tener fin. Estábamos muertos de cansancio y no había ningún otro sitio donde pudiéramos dormir. Así que comenzamos carretera arriba, carretera abajo con las ventanillas bajadas, esperando que el intenso olor del repelente les hiciera ver que iban a estar mucho mejor fuera de nuestro habitáculo nocturno. Intentamos dormir pero se les seguía oyendo revoletar cerca de nuestras orejas, otro paseito. Hacía mucho que no la liábamos! Al final conseguimos liberarnos de ellos pero cualquiera se atrevía a salir a mear y tener que empezar otra vez de nuevo...

30 de diciembre

A la mañana siguiente repetimos paseos varios por este bosque, esta vez con algún que otro turista. Bajamos por toda la costa hasta Helensville y la piscina de aguas termales de Parakai Springs donde nos dimos un buen baño. Nos fuimos acercando a Auckland y dormimos en un camping de la playa de Piha, al lado de Karekare donde rodaron escenas de la película El piano.

31 de diciembre

El último día del año comenzaba con los nervios de tener que recoger todas las cosas y limpiar la furgoneta porque teníamos que devolverla antes de las 4 de la tarde. De camino aún paramos en el mirador del Arataki Visitor Centre. Ya en Auckland, nos instalamos en el hostel Base ACB y cogimos unas pizzas camino de la oficina de Spaceship. Devolvimos sin problemas la furgoneta y, ya liberados, nos echamos una buena siesta, una reconfortable ducha y aprovechamos para hacer la última colada del viaje y conectarnos un poco a internet antes de los últimos instantes del 2008.

Cenamos un kebab con la botellita de vino que habíamos comprado en nuestra visita a la bodega y entramos en el año nuevo 12 horas antes que la mayoría de vosotros. Fue en medio de la calle, rodeados de cientos de extranjeros mirando todos hacia la Sky Tower, sin campanadas, ni cuenta atrás, ni uvas, solo mirando hacia allí esperando algo que nos dijera que ya estábamos en el 2009. Al fin empezaron los fuegos artificiales. La gente más bien soseta no hacía nada, ni darse besos, ni gritos, menos mal que había un grupo de pakistanies que empezaron a tocar música y animaron un poco el ambiente. Salimos un poco por un club que había debajo del hostel y nos echamos un par de copas. No había que abusar, llevábamos varios meses sin probar el alcohol.


1 de enero de 2009: Felices Años!

El (primer) día de año nuevo íbamos a volar a las 19:40 hacia el que sería nuestro último destino antes de volver a España después de más de seis meses de viaje: Los Angeles. Antes quisimos conocer un poco más Auckland y felicitar el año nuevo a nuestros familiares a las 12 de la mañana en Nueva Zelanda. Aún viviríamos otra nochieveja cuando estuviéramos volando hacia Estados Unidos ya que atravesaríamos la línea de cambio de día.


domingo 24 de mayo de 2009

Isla Norte, más cerca del final ¡ohhhh!

Del mes y medio que pasamos recorriendo las antípodas en furgoneta estuvimos más de cuatro semanas en la Isla Sur, así que "sólo" disponíamos de 13 días para la Isla Norte e intentamos aprovecharlos al máximo pero sin pretender abarcarlo todo.

19 de diciembre

Empezamos en Wellington, capital de Nueva Zelanda desde 1865. Los ingleses la trasladaron allí desde Auckland porque su situación central entre las dos islas la hacía más idónea para controlar todo el territorio. Aunque Auckland continúa siendo el centro industrial, comercial y de servicios, en Wellington están instalados el funcionariado, las finanzas y las artes. Aquí se celebran los eventos culturales más importantes y en este ambiente se han forjado los artistas con más renombre internacional, como Peter Jackson, director de El señor de los anillos, o Jane Campion, directora de El Piano.

Nos acercamos al mirador del monte Victoria para disfrutar de las mejores vistas de la ciudad y después fuimos hacia el museo Te Papa donde podíamos haber pasado todo el día y no nos habría dado tiempo de visitar todas sus exposiciones. Quizá la más curiosa fue la de un calamar gigante y el audiovisual que explicaba su captura y posterior autopsia.

Windy Welly desde el mirador

También tuvimos tiempo de pasear por sus agradables calles con bastante ambientillo y disfrutar de unas crepes mientras continuábamos callejeando por Cuba Street y las calles adyacentes.

Por la tarde fuimos rumbo al volcán Taranaki, en la parte oeste de la isla. Los kiwis comenzaban sus vacaciones de navidad y había bastante tráfico e incluso nos pararon para realizar un control de alcoholemia. Algo nerviosos por si no les entendíamos fueron muy majetes y nos dieron una hoja impresa con consejos para evitar la somnolencia (estar bien hidratados, descansar cada dos horas...) además de una botella de agua. Más modernos que en España, no hace falta soplar y el aparatito detecta la ausencia de alcohol con el aliento al responder una pregunta.

El Parque Nacional Mount Egmont, donde está el monte Taranaki, tiene varias entradas. Nosotros nos dirigimos a la Este, desde Stratford. Estaba nublado y no vimos el volcán, tendríamos que esperar al día siguiente.

20 de diciembre

Estuvo toda la noche diluviando así que no nos sorprendió que, a la mañana siguiente, tampoco pudiéramos ver al esquivo Taranaki. Decidimos continuar nuestro recorrido, siguiendo la Forgotten World Highway hacia el interior de la isla. Paramos en el pequeño pueblo de Whangamomona, única república de Nueva Zelanda, declarada así por un desacuerdo con la reorganización territorial que provocaba cambios en la liga de rugby. Marcos, muy solidarizado con causas extrañas, se sacó el pasaporte de este lugar.

Llegamos a las puertas del Parque Nacional Tongariro, esperando que al día siguiente mejorara el tiempo para poder realizar la Tongariro Crossing, una de las travesías de un día más bonitas del mundo, o eso dicen: 10 horas y 16 km a través de terrenos escarpados, campos de lava, pendientes importantes y lagos sulfurosos. Esta caminata cruza este Parque Nacional situado en el centro de la isla Norte y se puede recorrer gracias a que los clanes maoríes cedieron sus terrenos al gobierno para que protegiera los tres volcanes sagrados que hay en él: Tongariro, Ngauruhoe y Ruapehu.

21 de diciembre

Lamentablemente no eran buenas las previsiones y tuvimos que posponer el trekking. Como por la tarde mejoró un poco aprovechamos para hacer otra excursión por la zona, acercándonos a los Tama Lakes. Además organizamos el transporte para la Tongariro Crossing del día siguiente. Hay varias empresas de autobuses que desde Whakapapa Village, se encargan de acercarte al punto inicial (Mangatepopo Rd) y de recogerte en el Ketetahi Carpark, al final. Lo malo de este sistema es que tienes que llegar al último autobús si no te quieres quedar allí tirado, con lo cual la mayoría de la gente anda mirando el reloj y corriendo, lo que estropea un poco la caminata. Buscando una solución, decidimos dejar el coche en el punto final de forma que así no teníamos prisa por llegar. El autobús nos pasó a recoger por allí para llevarnos al principio y aunque no supuso mucho ahorro de dinero, sí en cuanto a tranquilidad.

Volcán Ngauruhoe, más conocido como Mordor

22 de diciembre

Madrugamos pero estábamos contentos al ver que el cielo estaba azul e íbamos a poder disfrutar de esta ansiada excursión. Valorábamos la posibilidad de ascender el volcán Tongariro o el Ngauruhoe si las fuerzas nos acompañaban. Comenzamos con buen pie viendo a lo lejos el volcán Taranaki que no pudimos ni siquiera intuir cuando estábamos en sus faldas. Después disfrutamos del paisaje ascendiendo entre los campos de lava hacia el volcán donde desapareció el famoso anillo. La única pega era la gran cantidad de gente con la que compartíamos el camino, pero después de subir a la cima del Tongariro nos quedamos de los últimos, bien! Fue una dura jornada pero mereció la pena. Para recuperarnos terminamos el día en los Hot Spring de Taupo, apurando hasta última hora.

Lagos esmeralda, en el Parque Nacional Tongariro

23 y 24 de diciembre

Los dos días siguientes los pasamos visitando el centro de la isla, donde se localizan diversas zonas de actividad geotermal: Craters of the moon, Waiotapu, Orakei Korako,... En estos lugares pudimos observar algún geyser, piscinas de barro, pozas de agua hirviendo, terrazas de sílice, aguas sulfurosas, cascadas y lagos de curiosos colores, etc. Quizás Waiotapu fuera el más espectacular de todos (y también el más caro) pero después de haber visto fenómenos similares en Islandia y de forma gratuita, nos quedó un sabor de boca ligeramente agridulce. Nos hubiera gustado poder viajar en el tiempo y visitar las terrázas silíceas rosas y blancas, cerca del volcán Tarawera, consideradas en el siglo XIX la octava maravilla del mundo que desaparecieron bajo una grieta de lava de diecisiete kilómetros.

Champagne Pool, en Waiotapu

Entre un lugar y otro, aprovechamos para relajarnos en los SPA que se iban cruzando en nuestro camino y a los que nos estábamos aficionando. Tanto que el día de nochebuena, en Rotorúa, disfrutamos del Polynesian Spa hasta las 11 de la noche. (Respuesta 14: Verdadero)

Una nochebuena muy peculiar...


jueves 7 de mayo de 2009

Proyección sobre Nueva Zelanda


El próximo martes, 12 de mayo, ML va a dar una charla sobre parte del viaje, en concreto sobre Nueva Zelanda. También proyectará unas pocas fotos de nuestro recorrido por este país, como acompañamiento.


La cita es a las 19:30h en el bar El Atrapamundos, situado en la C/ Mefisto nº 4, de Zaragoza (cerca de la Pza. de los Sitios). Estáis todos invitados!


lunes 4 de mayo de 2009

¡Feliz cumpleaño!

Si, "cumpleaño" en singular. Porque hace poco Simplemente de Viaje cumplió su primer año de vida. Casi se nos pasa, pero el otro día ML se dio cuenta revisando el blog.

Aunque sea con retraso, ahí va este post conmemorativo del primero que publicamos un 19 de abril.

¡Cómo pasa el tiempo! Quién iba a pensar que un año después estaríamos de vuelta, terminando de contar el viaje y pensando ya en el siguiente...

Una vez más, ¡gracias a todos por leernos y por los comentarios!


domingo 19 de abril de 2009

Ultimas aventuras en la isla sur

Recién venida de una breve escapadita por Irlanda, muy bien acompañada, retomo con algo de pereza nuestros periplos por Nueva Zelanda durante el pasado diciembre.


13 de diciembre


Tras nuestra aventura en helicóptero en Franz Josef, cogimos la furgoneta ascendiendo por la carretera de la costa oeste. El tramo entre Greymouth y Westport está considerado como uno de los 10 mejores recorridos por carretera según la Blue List de Lonely Planet, debido a sus vistas del mar de Tasmania.


Paramos en Hokitika a echar gasolina y comprar algo de comida y aún tuvimos tiempo de acercarnos a un mirador callejeando por sus tranquilas calles. Seguimos hacia Greymouth donde cenamos un pollo asado y, buscando un sitio más tranquilo para pasar la noche, fuimos hasta el siguiente pueblo, Runanga.


14 de diciembre


Al salir del coche recién levantados, una amable señora, sorprendida de que hubiéramos dormido delante de su casa, nos invitó a tomar un té. Preferíamos una ducha, así que rechazamos amablemente su propuesta y continuamos rumbo a Punakaiki.


Esta población es famosa por los Pancake Rocks, formaciones calizas con forma curiosa en las que, cuando la marea es alta, las olas se meten por sus cavernas y salen de forma impetuosa por sus blowholes. Esperamos tomando un café a que fuera el mejor momento, pero como el día estaba bastante tranquilo el oleaje no fue el suficiente como para poder ver este espectáculo en todo su esplendor. Aprovechamos para hacer el Truman Track, un breve sendero de media hora hasta una agradable playa.



Pancake Rocks, en la costa oeste de Nueva Zelanda

Por la carretera disfrutamos de las buenas vistas de la costa oeste y aunque avisaban de que podía haber pingüinos cruzando la carretera, no vimos ninguno. En Westport nos acercamos hasta el cabo Foulwind donde pudimos ver una colonia de focas con sus babys recién nacidos, qué majicos! Buscamos pingüinos, pero como son más tímidos no lo conseguimos.



Era época de cría, y las rocas estaban llenas de focas recién nacidas

Nos metimos hacia el interior pasando por Reefton y el Lewis Pass hasta Hanmer Springs donde dormimos.


15 de diciembre



Hanmer Springs es el principal centro termal de la Isla Sur. Por tan sólo 14 NZD pudimos disfrutar de sus instalaciones e incluso nos permitimos el capricho de una private pool por 10 NZD más por persona. Pasamos toda la mañana relajados en sus aguas aunque algunas estaban demasiado calientes para mi gusto. Después, duchita y comida al aire libre en uno de los parques del pueblo.


Continuamos hacia Kaikoura, península de la costa este famosa por su fauna: avistamientos de ballenas, colonias de focas... Hay un caminillo, Kaikoura Peninsula Walkway, muy recomendable de unas dos horas de duración pero hacía muchísimo aire y no apetecía demasiado, así que sólo andamos un poco.


Con este tiempo las focas estaban muy lejos y apenas se veían. Decidimos darnos un capricho y nos compramos media langosta para picotear en un takeaway cerca de la playa Jimmy Armer (langosta si, pero pingüino no: respuesta 17, mentira). Dormimos en el pueblo, esperando que al día siguiente tuviéramos más suerte con los bichos.


16 de diciembre


Después de navegar un poco en internet y hacer una visita rápida a la colonia de focas, continuamos hacia el norte para visitar la región vinícola de Marlborough. Visitamos una bodega y catamos distintos vinos antes de comprar una botella para nochevieja. (Respuesta 18: Verdad)



Viñedos de Blenheim, junto a la bodega que visitamos

Le di el relevo a Marcos en la conducción y seguimos hasta Nelson. Vimos su catedral en lo alto de Trafalgar Street y paseamos por una zona de antiguas casas de trabajadores de finales del siglo XIX.



Nos dió tiempo a llegar hasta la zona del Parque Nacional Abel Tasman y como estaba prohibido aparcar en toda la zona, pasamos la noche en un camping de Marahau.


17 de diciembre


El Parque Abel Tasman es uno de los más visitados en Nueva Zelanda. Hay un trekking de 51 km, de 3 a 5 días, que recorre su costa entre playas de agua azul celeste y colinas con vegetación autóctona. Sólo disponíamos de un día para su visita así que decidimos utilizar un water-taxi para que nos llevara hasta Bark Bay, de esta manera caminaríamos unos 20 km de vuelta hasta Marahau.



Mapa del Parque Nacional Abel Tasman

Esta vez el tiempo nos acompañó durante toda la jornada e incluso pasamos bastante calor. Dependiendo de las mareas el camino se bifurcaba y había que dar un poco más de vuelta pero todo estaba bien explicado en los folletos que nos habían facilitado. No nos llegamos a bañar a pesar de que había numerosas playas que nos tentaban continuamente. Aunque acabamos agotados fue una buena excursion, sin duda.


Una de las numerosas calas del Abel Tasman

Era tarde pero intentamos llegar hasta la Takaka Hill para ver toda la zona del parque nacional desde esta colina. No encontramos el mirador así que nos tuvimos que volver y llegamos a Nelson casi de noche.


18 de diciembre


Por la mañana aprovechamos para comprarme unas botas de montaña ya que mis zapatillas de deporte estaban muy viejecitas después de tanto tute. Fuimos a Havelock donde pudimos reservar el ferry en el que cruzariamos a la isla norte esa misma tarde (240 NZD, 2 personas + 1 coche).


Desde allí, recorrimos la zona de Marlborough Sounds, una zona de pequeños fiordos. No me sentaron demasiado bien las numerosas curvas de la carretera y las vistas no estaban a la altura de la zona de Fiorland, qué malo es comparar... Eso sí, disfrutamos de una agradable comida al aire libre en una de sus playas antes de ir a Picton para coger el ferry.



Malborough Sounds

Tuvimos tiempo de pasear por el pequeño pueblo y de comprobar que también allí había baños futuristas. Salimos a las 7 de la tarde con Bluebridge Ferries y aprovechamos el trayecto de casi cuatro horas para "estudiar" la isla norte en la que pasaríamos los próximos 13 días. También tuvimos tiempo para disfrutar de las vistas de los sounds al atardecer y para conocer a los primeros maoríes. Hasta ahora no habíamos visto a nadie de esta etnia polinesia autóctona de Nueva Zelanda.


Abandonando la Isla Sur en ferry, rumbo a Wellington


lunes 16 de marzo de 2009

Glaciares de la costa oeste

Cuando ya pensábamos que íbamos a tener que volver a Bangkok para que AirAsia nos devolviera el dinero de nuestros vuelos cancelados el pasado verano, el otro día, al recibir el extracto de la visa comprobé con sorpresa que nos habían hecho el reembolso del último vuelo que quedaba pendiente. Tarde, muy tarde, después de varias reclamaciones, pero por fin, nos lo han ingresado todo. Lástima que nos tendremos que buscar otra excusa para volver al sudeste asiático. Eso sí, este finde nos hemos ido a San Sebastián para devolverle a Lolita su parte.

Este mes de febrero ha sido duro, ya envueltos en la rutina, viendo complicado repetir la experiencia del año pasado... Pero me consuela tener una escapadita en Semana Santa a un destino pendiente desde hace tiempo: Irlanda.

Todavía quedan muchas cosillas por contar de Nueva Zelanda, así que no me despisto más.

11 de diciembre: camino del Glaciar Fox

Día de coche con múltiples paradas en el camino entre Wanaka y el Glaciar Fox. Nos detuvimos en varios miradores del Lago Hawea, en Makarora y en dos cascadas a escasos minutos de la carretera (Fantail y Thunder Creek). Una vez más el tiempo no nos acompaña, empieza a llover y no podemos disfrutar plenamente del resto del camino: Ship Creek, Knights Point y lago Moeraki. No vemos focas, ohhh!

Cascada, de camino al Glaciar Fox

Llegamos a un camping en Fox y aprovechamos para hacer la colada. Como ya viene siendo tradición la liamos con las monedas y no tenemos cambios para poner algo más de tiempo la secadora, así que mañana tenemos tarea.

12 de diciembre: Glaciares Fox y Franz Josef

Después de estar toda la noche lloviendo, comenzamos el día con un cielo parcialmente azul, bien! Nos acercamos con el coche por la Glacier Road hasta un mirador: Fox Glacier Lookout. Hay que saltar alguna valla que avisa del peligro y cruzar algún río para acercarnos algo más a la morrena terminal, pero es seguro llegar bastante cerca. Después deshacemos el camino y cogemos la Glacier View Road y tras una breve caminata llegamos a otro mirador: Chalet Lookout.

Glaciar Fox desde el Chalet lookout

Comemos al solecito y después de quitarnos un poco el mono de internet en el pueblo, nos acercamos al Lago Matheson. Hay un camino corto de una hora alrededor de este lago en cuyas aguas se reflejan el Monte Cook y el Monte Tasman. Ni siquiera vemos estas montañas así que de su reflejo ni hablamos, pero es un paseo muy agradable y aprovechamos para enredar con la cámara de fotos.

Reflejo en el Lago Matheson

Ya tarde, nos vamos hacia el glaciar Franz Josef, donde dormiremos para verlo en todo su esplendor al día siguiente. No nos podemos resistir y nos acercamos por la pista para echarle un vistazo rápido. Incluso hacemos una corta caminata hasta el mirador Sentinel.

Después de encontrar un parking donde hacer noche, tenemos una experiencia inolvidable en un baño futurista. A lo largo de este y otros viajes hemos visto aseos muy raros pero los de este pueblo se llevan el primer premio. Nada más entrar te habla un voz avisándote que tienes 10 minutos, después se abrirán las puertas, qué presión! Música de ascensor a tope, nos vamos a quedar sordos. Lavabo tres en 1: jabón, agua y secadora, todo automático. Dispensador de papel automático (y rácano). Eso sí, tiene un fallo: sólo tira de la cadena cuando te lavas las manos así que si lo haces al principio, luego no hay manera de volver a usar la cisterna.




También es gracioso que en el supermercado hablen español, un cajero es chileno y la otra chica de Barcelona. Además en el restaurante de al lado hay varios argentinos, qué gusto escuchar nuestra lengua. No sabemos muy bien por qué pero nos hace pensar un poco en el ambiente que vivimos en Benasque, qué recuerdos!

13 de diciembre: Sobrevolando glaciares

Glaciar Franz Josef

Varios viajeros nos habían recomendado que hiciéramos un vuelo sobre un glaciar. Algo caro, como todas las actividades en este país, pero como llevamos bastante bien el presupuesto pensamos que puede merecer la pena la "inversión". Pero el día está algo nublado así que no sabemos si seguir adelante con el plan...

Empezamos acercándonos de nuevo por tierra, para ver si mejora el tiempo. Aunque según el DOC es muy peligroso acercarse sin guía, vemos bastante claro que no es para tanto. Después de saltar varias vallas, como tantos otros turistas, nos aproximamos bastante pero Marcos sigue buscando por donde continuar. Está bastante escondido, pero el camino sigue. Es por donde van los excursionistas guiados así que están muy bien acondicionado, con cuerdas en los tramos un poco resbaladizos. Llegamos hasta la morrena terminal y nos quedamos a unos pocos metros por seguridad. A lo lejos vemos como van ascendiendo los grupos que hacen el trekking por el hielo.

Morrena del Glaciar Franz Josef

Volvemos al parking y aún nos acercamos por otro sendero hasta la Peter´s Pool donde se ver el glaciar reflejado, aunque no demasiado bien. Comemos un bocata mirando al cielo, sin tener claro si volar o no. En el pueblo preguntamos en varias agencias sobre los vuelos en helicóptero, recorridos y precios. Tenemos también en cuenta los cupones de descuento que vienen en algunos folletos turísticos. Al final, nos decidimos por Fox and Franz Josef Heliservices porque tienen un vuelo de 40 minutos por los dos glaciares y viendo el monte Cook (sólo por un lado), por 290 NZD por cabeza (unos 120 euros). Volaremos a las 4:30.

Hacemos tiempo visitando un rocódromo de hielo pero tan solo miramos. (Respuesta 2: Mentira)

Ya estamos listos para nuestro primer viaje en helicóptero. Qué nervios, esto de que en el cine siempre acaben cayéndose no ayuda demasiado. En la breve charla sobre seguridad conocemos a nuestros compañeros de aventura, una familia australiana de 4 miembros. Nos viene bien porque así ellos se sientan atrás y nosotros tenemos asientos de primera fila, al lado del piloto. Estamos listos.

Impresionante.

El glaciar Franz Josef desde el aire

Menos mal que al final lo hemos hecho. (Respuesta 5: Verdad). Nos pasamos los primeros 20 minutos con la boca abierta.




Da un poco de vértigo que vaya tan pegado a las montañas y alguna que otra bajada pero el aterrizaje y despegue, sin problemas. Además la familia ha debido de elegir el vuelo que da la vuelta al Mt Cook porque hacemos ese recorrido que costaba 340 NZD. Admiramos su cima desde muy muy cerca. (Respuesta 12: Verdad). Vemos el glaciar Tasman y el lago de icebergs al que fuimos caminando. Qué chulo!

Vista aérea del Glaciar Tasman

El aterrizaje en medio del glaciar casi es lo de menos y eso que pensábamos que sería lo mejor. Volar a ras de la lengua de hielo viendo sus inmensas grietas... sin palabras! Un must do como les gusta decir a los neozelandeses.

Autofoto sobre el glaciar


 
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