viernes, 23 de julio de 2010

Explorando Sagada sin guia, algo perdidos pero contentos

Sin prisas, sabiendo que los jeepneys a Sagada son frecuentes (40 PHP, 45 min), antes de continuar viaje, repusimos fuerzas y ánimos con una bebida bien fresca. Cuando llegamos a la parada nos dijeron que el próximo salía en media hora que pasamos intentando aprender algunas palabras en Tagalo con ayuda de unos niños. Creo que no consiguieron enseñarnos ninguna pero nos reímos un rato.

En la camioneta coincidimos con otra pareja de españoles, Carlos y Lola, con los que pasaríamos los próximos días.
Conversando amenamente se nos hizo muy corto el trayecto. Primero fuimos a buscar alojamiento y, aconsejados por un canadiense y su amigo, acabamos en el George´s Guesthouse (500 PHP, hab. doble con baño, wifi gratis en recepción). Y después, fuimos a comer. Eran más de las tres de la tarde y muchos restaurantes estaban cerrados. En general, la gente en Filipinas es bastante agradable y nos ayudaron a encontrar uno.

Pasamos la tarde intentando encontrar las cuevas-cementerio donde hay más de cien ataúdes apilados en la entrada, siendo el más antiguo de hace 500 años. Aunque cuando ya te sabes el camino parece bastante fácil, nos perdimos varias veces. Primero cogimos un desvío para ver los ataúdes colgantes (Sugons Coffins) y caminamos entre un extenso pinar pensando que la cueva "pequeña" estaba en esa dirección. Al volver a la calle principal, vimos que en el siguiente cruce estaba bien indicado pero aún con todo acabamos en otra cueva más grande. De nuevo perdidos, con ayuda de los filipinos con los que nos íbamos encontrando, conseguimos llegar a la cueva que estábamos buscando cuando ya casi estaba anocheciendo. Volvimos al hotel satisfechos de haberlo conseguido después de haber dado tantas vueltas, con chaparrones varios incluidos.




Teníamos otro día más por delante en este pequeño pueblo de montaña y decidimos dejar de lado la exploración de más cuevas e intentar hacer por nuestra cuenta una pequeña excursión a la cascada Bomod-ok. Para ello tuvimos que coger un jeepney hasta Banga-an, que cuesta tan sólo 15 PHP aunque a la ida pagamos algo más por ser extranjeros. Desde este pueblo tan sólo hay que seguir un sendero que desciende entre arrozales y atraviesa otra pequeña aldea en la que hay que abonar una tasa de paso de 10 PHP. Es sencillo seguir el sendero hasta la cascada. Tardamos unos 40 minutos en llegar y a la vuelta, cuesta arriba y con un sol aplastante algo más de una hora. 





Ya de vuelta comimos en Sagada y por la tarde intentamos encontrar más ataudes colgantes en las paredes calizas del valle Echo. El barro y la pereza hicieron que no nos adentráramos completamente pero pudimos verlos desde lejos. Esta forma de enterramiento todavía la practican los ancianos de las tribus animistas de la zona si pueden permitírselo, ya que deben sacrificar varios cerdos y decenas de pollos para merecer dicho privilegio.


En Sagada hemos comido especialmente bien, en diferentes restaurantes recomendados por las guías de viajes como Masferré, donde puedes ver algunas fotos antiguas, Yoghurt House y Log Cabin, con chimenea y donde hay que reservar antes de las 3:30 pm para cenar.

Para volver a Manila teníamos dos opciones, de duración similar:

  • Regresando a Bontoc y desde allí coger un autobús que sale a las 3:00 pm y llega a la capital 12 horas después, o sea, de madrugada.
  • Desde Sagada a Baguio por una carretera  pintoresca y desde allí enlazar otras seis horas de autobús hasta el destino final.

Elegimos la segunda y llegamos a Manila agotados, pasadas las 10 de la noche. El día siguiente nos lo pasaríamos de relax, cogiendo fuerzas para ver la final del mundial de madrugada.

3 comentarios:

Silvia dijo...

Este ya tiene mejor pinta que el anterior post, eh!. Vaya pasada de cementerios, no?

Isabel dijo...

Hola!falto una semana y todo esto habeis contado ya...Las fotos son geniales aunque de las "carreteras" no se puede decir lo mismo, que miedo.Un besazo y hasta dentro de una semana ,que me vuelvo a ir

ml dijo...

Isabel con tantas vacaciones Silvia te está ganando terreno y se va a convertir en la lectora más fiel, je,je.