miércoles, 25 de agosto de 2010

Parque Nacional de Bako

Son muchos los turistas que quieren dormir en este parque nacional cercano a Kuching, conocido por sus playas y por la presencia de monos narigudos, macacos de cola larga y plantas carnívoras. Es agosto y no hemos reservado con antelación así que aunque preguntamos dos o tres días antes en la oficina que hay al lado de turismo, está todo lleno. Por lo menos nos queda la opción de visitarlo en el día pero por si hay suerte, nos hacemos una minimochila con lo imprescindible para pernoctar y cogemos el primer autobús (Rapid-Kuching, 3 MYR) de la mañana. Se supone que pasaba poco antes de las siete al lado del Hilton y, aunque estuvimos esperándolo desde las seis y media, no vino hasta una hora más tarde, cuando ya debía venir el segundo del día. No empezábamos demasiado bien la jornada.


El autobús te deja en el embarcadero donde es fácil compartir con más turistas la barca hasta Bako (40 MYR por barca, 9 MYR por pasajero a partir de 5 personas). Antes de salir nos registramos y pagamos la entrada (10 MYR). Nada más llegar, fuimos directamente a las oficinas del parque donde preguntamos de nuevo si había sitio para dormir. No hay suerte: está todo reservado. Además como la gente puede llegar a cualquier hora, a diferencia del P.N. de Mulu dónde si no han llegado en el último avión pueden darte su sitio, no pueden asegurarnos nada. Podemos volver a probar por la tarde.

Mapa de senderos de Bako
El parque está muy bien señalizado, cada sendero con marcas de un color diferente, y resulta sencillo realizar las distintas caminatas sin guía. Sólo falta elegir la más adecuada. Queriendo aprovechar bien las pocas horas que teníamos hasta las 16 pm, hora límite a la que hay que coger la barca de vuelta para llegar al último autobús a Kuching de las 17 pm, salimos para recorrer el primero de ellos: Telok Paku (30 minutos ida). Por el camino pudimos ver los primeros monos narigudos, pasando entre las copas de los árboles, y acabamos en una tranquila playa.

Monos narigudos en el Parque Nacional de Bako, Borneo
La playa Paku
Decidimos hacer caso a la Lonely Planet y dedicar el resto del día al sendero circular Lintang (3 - 4 horas). Grave error!! El principio del camino coincide con el anterior y después sube hasta llegar a una explanada de piedra donde pudimos ver, gracias al guía del grupo que nos precedía, nuestras primeras plantas carnívoras. A partir de ahí, más de lo mismo. Mucho calor y más plantas comedoras de insectos, que resultan fáciles de reconocer... cuando sabes cómo son. El resto del camino lo pasamos con sed, pensando en la coca-cola bien fresca que nos íbamos a tomar al llegar al bar-restaurante del parque.


Después de comer volvimos a las oficinas a recoger las pocas cosas que nos habíamos llevado y preguntamos de nuevo, sin muchas esperanzas, por el alojamiento. Sorpresa, han quedado dos camas libres! Apenas 15 minutos antes de volvernos a Kuching nos enteramos de que podemos dormir en Bako.

Antes de que se hiciera de noche aprovechamos para hacer otro sendero corto que subía hasta un mirador encima de la playa donde se desembarca, aunque (como casi todos los del parque) apenas se veía nada debido a la abundante vegetación. Ya de regreso, tomamos algo mientras se ponía el sol, cenamos pronto y charlamos un rato con una pareja de valencianos que llevaba varios meses de viaje por el sudeste asiático.

Al día siguiente madrugamos para hacer el sendero Delima, en el que se supone que se pueden ver más monos, sobre todo a primera y última hora. Otro fracaso: no hay fauna y el final del sendero, entre manglares, está cortado por la marea alta.

Luego empezamos a andar hasta un par de playas cercanas (1h y media, ida). Aunque la primera sólo puedes verla desde el mirador que hay justo encima, si quieres pisar su arena necesitas ir en barco, merece la pena coger el desvío. A la segunda, algo más pequeña, se puede llegar tras una bajada pronunciada. Nos damos un baño para refrescarnos mientras vigilamos de reojo la mochila que hemos dejado en la orilla, ya que hay monos rondando. Tenemos tentaciones de alquilar un barco de regreso pero al final deshacemos el camino andando.

Macacos de cola larga
Después de reponer fuerzas nos acercamos al embarcadero, que parece ser el mejor lugar para observar a los monos narigudos, emblema del parque. Cuando la marea está baja suelen recorrer este manglar en busca de alimento y es fácil verlos desde las plataformas que lo atraviesan.



A las 4, a pesar del pequeño caos que hay en la playa, conseguimos montar en una barca para regresar a la capital. Aunque llegamos antes de las 5, tenemos que correr para coger el bus que nos está esperando en la puerta. Somos de los últimos en subir y no quedan asientos, pero al menos no se nos ha escapado.

Como siempre, las expectativas que tienes sobre un destino influyen en tu manera de valorarlo, así como las experiencias previas. Aunque la visita a Bako merece la pena, quizá los parques y playas de Costa Rica dejaron el listón demasiado alto.

5 comentarios:

Bárbara dijo...

Una excursión preciosa!El paisaje es de película!
Saludos!!!

ml dijo...

Bárbara, me alegro de que te guste el blog. Bienvenida!

ECONOMIST dijo...

Excelente post ! es realmente increíble, felicidades por el inmejorable diseño que dan lugar a un excelente blog !

Un saludo !

Silvia dijo...

Me encantaría verlos en vivo y en directo, pero vaya monos más feos...

Ana Lorena dijo...

me encanta la narración, un corazón que valora la naturaleza. Ojala puedan vistar Panamá Y sus áreas protegidas.A veces no hay mucha organización en la guía,pero es hermoso. sean bienvenidos