domingo, 24 de mayo de 2009

Isla Norte, más cerca del final ¡ohhhh!

Del mes y medio que pasamos recorriendo las antípodas en furgoneta estuvimos más de cuatro semanas en la Isla Sur, así que "sólo" disponíamos de 13 días para la Isla Norte e intentamos aprovecharlos al máximo pero sin pretender abarcarlo todo.

19 de diciembre

Empezamos en Wellington, capital de Nueva Zelanda desde 1865. Los ingleses la trasladaron allí desde Auckland porque su situación central entre las dos islas la hacía más idónea para controlar todo el territorio. Aunque Auckland continúa siendo el centro industrial, comercial y de servicios, en Wellington están instalados el funcionariado, las finanzas y las artes. Aquí se celebran los eventos culturales más importantes y en este ambiente se han forjado los artistas con más renombre internacional, como Peter Jackson, director de El señor de los anillos, o Jane Campion, directora de El Piano.

Nos acercamos al mirador del monte Victoria para disfrutar de las mejores vistas de la ciudad y después fuimos hacia el museo Te Papa donde podíamos haber pasado todo el día y no nos habría dado tiempo de visitar todas sus exposiciones. Quizá la más curiosa fue la de un calamar gigante y el audiovisual que explicaba su captura y posterior autopsia.

Windy Welly desde el mirador

También tuvimos tiempo de pasear por sus agradables calles con bastante ambientillo y disfrutar de unas crepes mientras continuábamos callejeando por Cuba Street y las calles adyacentes.

Por la tarde fuimos rumbo al volcán Taranaki, en la parte oeste de la isla. Los kiwis comenzaban sus vacaciones de navidad y había bastante tráfico e incluso nos pararon para realizar un control de alcoholemia. Algo nerviosos por si no les entendíamos fueron muy majetes y nos dieron una hoja impresa con consejos para evitar la somnolencia (estar bien hidratados, descansar cada dos horas...) además de una botella de agua. Más modernos que en España, no hace falta soplar y el aparatito detecta la ausencia de alcohol con el aliento al responder una pregunta.

El Parque Nacional Mount Egmont, donde está el monte Taranaki, tiene varias entradas. Nosotros nos dirigimos a la Este, desde Stratford. Estaba nublado y no vimos el volcán, tendríamos que esperar al día siguiente.

20 de diciembre

Estuvo toda la noche diluviando así que no nos sorprendió que, a la mañana siguiente, tampoco pudiéramos ver al esquivo Taranaki. Decidimos continuar nuestro recorrido, siguiendo la Forgotten World Highway hacia el interior de la isla. Paramos en el pequeño pueblo de Whangamomona, única república de Nueva Zelanda, declarada así por un desacuerdo con la reorganización territorial que provocaba cambios en la liga de rugby. Marcos, muy solidarizado con causas extrañas, se sacó el pasaporte de este lugar.

Llegamos a las puertas del Parque Nacional Tongariro, esperando que al día siguiente mejorara el tiempo para poder realizar la Tongariro Crossing, una de las travesías de un día más bonitas del mundo, o eso dicen: 10 horas y 16 km a través de terrenos escarpados, campos de lava, pendientes importantes y lagos sulfurosos. Esta caminata cruza este Parque Nacional situado en el centro de la isla Norte y se puede recorrer gracias a que los clanes maoríes cedieron sus terrenos al gobierno para que protegiera los tres volcanes sagrados que hay en él: Tongariro, Ngauruhoe y Ruapehu.

21 de diciembre

Lamentablemente no eran buenas las previsiones y tuvimos que posponer el trekking. Como por la tarde mejoró un poco aprovechamos para hacer otra excursión por la zona, acercándonos a los Tama Lakes. Además organizamos el transporte para la Tongariro Crossing del día siguiente. Hay varias empresas de autobuses que desde Whakapapa Village, se encargan de acercarte al punto inicial (Mangatepopo Rd) y de recogerte en el Ketetahi Carpark, al final. Lo malo de este sistema es que tienes que llegar al último autobús si no te quieres quedar allí tirado, con lo cual la mayoría de la gente anda mirando el reloj y corriendo, lo que estropea un poco la caminata. Buscando una solución, decidimos dejar el coche en el punto final de forma que así no teníamos prisa por llegar. El autobús nos pasó a recoger por allí para llevarnos al principio y aunque no supuso mucho ahorro de dinero, sí en cuanto a tranquilidad.

Volcán Ngauruhoe, más conocido como Mordor

22 de diciembre

Madrugamos pero estábamos contentos al ver que el cielo estaba azul e íbamos a poder disfrutar de esta ansiada excursión. Valorábamos la posibilidad de ascender el volcán Tongariro o el Ngauruhoe si las fuerzas nos acompañaban. Comenzamos con buen pie viendo a lo lejos el volcán Taranaki que no pudimos ni siquiera intuir cuando estábamos en sus faldas. Después disfrutamos del paisaje ascendiendo entre los campos de lava hacia el volcán donde desapareció el famoso anillo. La única pega era la gran cantidad de gente con la que compartíamos el camino, pero después de subir a la cima del Tongariro nos quedamos de los últimos, bien! Fue una dura jornada pero mereció la pena. Para recuperarnos terminamos el día en los Hot Spring de Taupo, apurando hasta última hora.

Lagos esmeralda, en el Parque Nacional Tongariro

23 y 24 de diciembre

Los dos días siguientes los pasamos visitando el centro de la isla, donde se localizan diversas zonas de actividad geotermal: Craters of the moon, Waiotapu, Orakei Korako,... En estos lugares pudimos observar algún geyser, piscinas de barro, pozas de agua hirviendo, terrazas de sílice, aguas sulfurosas, cascadas y lagos de curiosos colores, etc. Quizás Waiotapu fuera el más espectacular de todos (y también el más caro) pero después de haber visto fenómenos similares en Islandia y de forma gratuita, nos quedó un sabor de boca ligeramente agridulce. Nos hubiera gustado poder viajar en el tiempo y visitar las terrázas silíceas rosas y blancas, cerca del volcán Tarawera, consideradas en el siglo XIX la octava maravilla del mundo que desaparecieron bajo una grieta de lava de diecisiete kilómetros.

Champagne Pool, en Waiotapu

Entre un lugar y otro, aprovechamos para relajarnos en los SPA que se iban cruzando en nuestro camino y a los que nos estábamos aficionando. Tanto que el día de nochebuena, en Rotorúa, disfrutamos del Polynesian Spa hasta las 11 de la noche. (Respuesta 14: Verdadero)

Una nochebuena muy peculiar...

4 comentarios:

Silvia dijo...

Ey!!!

Esto de Nueva Zelanda mola, eh... pero después de haber visto la proyección y la charla en el Atrapamundos ya tengo ganas de que empecéis a hablar del siguiente viaje...

Besicos.
Silvia.

ariadna dijo...

hola que tal! permítame felicitarlo por su excelente blog, me encantaría tenerlo en mi

directorio y en mi blog relacionado a viajes estoy segura que sería de mucho interés para

mis visitantes !.Si puede sírvase a contactarme ariadna.ld@hotmail.com

saludos
ariadna

Marcel del Castillo dijo...

Guauu os lugares son maravillosos

marcis dijo...

Gracias una vez más por los comentarios!