En todos nuestros viajes dejamos margen a la improvisación. Esa misma tarde habíamos hablado sobre la posibilidad de adentrarnos un poco en la provincia de Kalinga, con menos afluencia de turistas, pero lo desechamos por la recomendación de ir acompañados de alguien la zona. Quiso la casualidad que tomando un refresco en el hotel, se nos acercara Francis, uno de los guías recomendados por la Lonely Planet.
Comenzó enseñándonos su cuaderno con las referencias de los turistas que le habían contratado en los últimos diez años y un libro de fotografías, en el que también le nombraban, sobre diferentes etnias de dicha provincia, entre ellas los head-hunters cuyos hombres se tatuaban como señal de su victoria y las mujeres para ser más bellas. Al día siguiente tenía una pareja de holandeses para hacer una breve excursión visitando tres pequeñas aldeas, durmiendo en Tinglayan. No demasiado convencidos nos apuntamos para probar...